Arda Ipek (Turquía): “Me apasiona conocer nuevas culturas y su relación con la gastronomía”

Arda Ipek (Turquía) acaba de finalizar el primer curso del Grado en Gastronomía de Gasma. Se considera una persona soñadora y a la que le gusta ponerle color a la vida. Amante de la adrenalina, admite que tiene dificultades con la rutina. Arda es un apasionado de la cocina y de los viajes y disfruta explorando nuevas culturas y gastronomías.

¿Cuándo supiste que querías dedicarte a la gastronomía?
Cuando vivía en el sur de Chile. Recuerdo que tenía un pequeño cuaderno azul en el que tomaba notas sobre mis viajes por el país. Aquellas anotaciones eran generalmente sobre comida. En un principio la gastronomía chilena me parecía muy diferente, pero al prestar atención me di cuenta de que en realidad los ingredientes eran similares. En Turquía, por ejemplo, consumimos piñones, salicornia y perejil, mientras que en Chile comían piñones de araucaria, algas y cilantro. Más tarde en 2016 fue a un evento gastronómico que se llama Yedi. Allí pude conversar con Jock Zonfrillo, un chef escocés que habló sobre la cocina tradicional de los aborígenes de Australia y sobre la importancia de los viajes en la cocina. Aquel día supe que quería dedicarme a la gastronomía.

¿Tienes alguna manía como cocinero?
Más que manía, tengo tendencia hacia la aventura, también en la cocina. Me gusta aprender cosas nuevas cada día y me apasiona conocer nuevas culturas y su relación con la gastronomía.

¿Qué ingredientes has descubierto en Gasma y no te puedes quitar de la cabeza?
Sin duda alguna el Jambú (acmella oleracea) o flor eléctrica. Ningún otro ingrediente me ha hecho sentir lo mismo antes.

Si tuvieras que destacar un plato de algún compañero ¿Cuál sería?
Las costillas de vaca de mi compatriota Yasin Fatani.

¿Vanguardia o tradición?
Es una pregunta difícil, es como elegir entre ciencia o emoción. Si tengo que elegir sería la tradición, porque lo que yo busco a través de los viajes es conocer otros idiomas, otras tradiciones y costumbres. Ahora bien, servir esa tradición con un punto de vanguardia sería la perfección.

¿A qué sabe tu infancia?
Por desgracia, cuando era pequeño no podía comer casi nada, ya que tenía alergia al pescado y cuando comía comida tradicional todos los ingredientes tenían que estar separados. Lo que sí que comía era chorizo y salchichas.

¿Qué experiencia gastronómica no olvidarás en tu vida?
¿Puedo nombrar tres? La primera en el año 2016, cuando pude conocer a Massimo Bottura. La segunda ya en Gasma, cuando durante mi primer mes gané el Concurso de Quesos Artesanos de Montanejos y pude presentar mi plato en la feria. Y la tercera cuando Andoni Luis Aduriz se sentó a mi lado en el festival gastronómico DNA de Denia.

¿Cómo sería para ti el restaurante perfecto?
Uno que esté situado a 1-2 horas de un gran ciudad (para mi Estambul), que esté junto al mar, pero adentrado en un bosque. Para mí es importante contar con una gran bodega, un huerto, un granero, una granja con animales y una cava en la que almacenar los alimentos. De esta forma podríamos servir los platos utilizando sólo los alimentos que tenemos en nuestro entorno. Para ello, es también muy importante el contacto directo con los mejores productores de vino y aceite de oliva de Turquía… ¡El paraíso!

¿En qué piensas cuando no piensas en cocina?
En botánica, en viajes, en aventuras y, sobre todo, en las personas que son importantes en mi vida

¿Qué es lo mejor de estudiar en Gasma?
Gasma es muy parecido a lo que me gustaría hacer en un futuro en mi país. La gente que está aquí son todos únicos, procedentes de muchos países, pero con puntos en común, como la pasión por la gastronomía que nos ha traído hasta aquí. Conocerlos a todos ellos es de lo mejor de estudiar en Gasma.