Bodegas Hispano-Suizas, un sueño a tres bandas

Tradición, innovación y una gestión eficaz explican, en parte, el éxito de Bodegas Hispano-Suizas, referente vinícola a nivel nacional pese a no haber cumplido aún sus primeros diez años de vida. La otra explicación de su éxito quizá haya que buscarla en la ilusión, en el esfuerzo por cumplir el sueño de tres amigos que después de haber dedicado media vida al mundo del vino decidieron seguir su propio camino: elaborar los vinos que querían hacer, comenzando por la cepa y terminando en la etiqueta.

Fue un 2006 cuando dio inicio la apuesta personal de sus tres socios, Rafael Navarro, Pablo Ossorio y Marc Gin. Una apuesta que de alguna manera representa una tercera vía en el mundo del vino, a medio camino entre el vino de autor y el elaborado según los designios de la moda. El resultado es una colección de caldos que irradian elegancia y personalidad, vinos de alta gama pero a precios accesibles. Y es que en Bodegas Hispano-Suizas tuvieron claro desde un primer momento que la clave para destacar y diferenciarse en un sector cada vez más competitivo pasaba por la calidad antes que por la cantidad, por imprimir un sello personal y de calidad a cada uno de los miembros de su familia.

Por ello, la década prodigiosa de Bodegas Hispano-Suizas está repleta de nombres propios, de nombres que suenan a música clásica, ya que cada uno de sus productos está elaborado con el cuidado y la dedicación con los que se crea una obra maestra. Nombres como Impromtu, Bassus, Tantum Ergo o Quod Superius aparecen con regularidad en los listados y guías de los mejores vinos del país.

Apuesta por la innovación

Bodegas Hispano-Suizas, una de las imprescindibles del panorama actual, recoge ahora los frutos de diez años de trabajo guiados por la tradición, la innovación y la gestión inteligente. Y es que sus tres impulsores han sabido combinar como nadie la tradición en la viticultura, en el respeto al territorio y en el tratamiento artesanal de todos sus productos con la innovación en la enología. No en vano, fueron los primeros en apostar por la uva Sauvignon Blanc en Requena y también los primeros en vinificar en blanco la variedad tinta Pinot Noir, logrando en 2007 realizar el primer champán con DO Cava en todo el país. Tradición e innovación guiadas por una gestión inteligente. Desde el primer momento han apostado por los vinos de gama alta y por tanto, con una producción limitada, pero a precios competitivos, han conseguido desestacionalizar el consumo de sus cavas y han sabido mirar más allá de nuestras fronteras (el 35% de su producción se distribuye fuera de España).

No es de extrañar, por tanto, que Bodegas Hispano Suizas sean compañeros de travesía del campus de Gastronomía y Management Culinario Gasma. A las dos instituciones les une la búsqueda de la excelencia y la apuesta por el management y la innovación como elementos diferenciadores. La última colaboración entre Gasma y Bodegas Hispano-Suizas tuvo lugar con motivo de la visita de Ferrán Adriá a Villa Dolores para conocer el proyecto Gasma. Los vinos de la bodega de Utiel-Requena fueron los elegidos para maridar un menú elaborado por chefs de renombre como Begoña Rodrigo, Alejandro Platero, Víctor Rodrigo, y Yelel Cañas. Una apuesta segura y que ayudó a realzar, más si cabe, un menú repleto de matices. Los vinos seleccionados fueron tres de sus productos históricos, el tinto Bassus Pinot Noir, el blanco Impromptu (mejor sauvignon blanc de España para la Guía Peñín), y el cava Tantum Ergo Rosé, elegido como mejor vino espumoso de España para la Asociación Española de Periodistas del Vino.