De despensa natural de primer orden y cocina tradicional, la provincia de Castellón ha vivido a lo largo de los últimos años una auténtica revolución gastronómica gracias al trabajo de productores, distribuidores y chefs que han hecho de la innovación su bandera. En este ecosistema vanguardista, en crecimiento y a orillas del Mediterráneo se ubica Gasma, un campus pionero en la formación gastronómica universitaria que quiere ir más allá y aspira a convertirse en el epicentro de la I+D+I en materia gastronómica.

Tanto Gasma como la gastronomía castellonense hunden sus raíces en la tradición. Villa Dolores, campus de Gasma, capitalizó la revolución agrícola en la provincia y ahora se reinventa como en un elemento diferencial de una revolución que ya ha empezado.

Castellón mantiene su aprecio por el producto y por el territorio, algo lógico si tenemos en cuenta la cantidad de tesoros gastronómicos que esconde la provincia. Por citar sólo algunos ejemplos, encontramos las alcachofas de Benicarló (con Denominación de Origen Protegida), la trufa negra en las comarcas de interior (la provincia es una de las principales productoras del país), los langostinos de Vinaròs, el jamón del Alto Palancia, la creciente producción de aceite de oliva…

Innovación en la cocina

Con el aprecio por el producto y la voluntad de innovar, Castellón se ha hecho un hueco en el panorama gastronómico del Mediterráneo. El restaurante Cal Paradís, del chef Miguel Barrera, se ha convertido en lugar de peregrinaje ineludible para los amantes de la gastronomía. Su obsesión por el producto de cercanía y sus técnicas novedosas en la cocina le han valido la primera estrella Michelin de la provincia.

Además, otros siete restaurantes de la provincia han recibido la distinción Bib Gourmand (cocina de calidad a precio moderado). El restaurante Aqua ha sido el último en unirse a una lista formada por Daluán, Mesón Pastor y Vinatea (los tres en Morella), Sant Francesc (L’Alcora), El Pinar (Alcossebre) y María de Luna (Segorbe). El éxito también ha llegado recientemente a Benicarló y el chef Raúl Resino participará en la final del concurso Cocinero del Año 2016.

Producción… y gestión

Esta nueva forma de hacer las cosas se extiende a todos los ámbitos y los resultados son evidentes. No hablamos solo de producción, sino también de gestión y de proyección exterior. La producción de aceite de oliva de calidad, por ejemplo, es cada vez mayor y las exportaciones se disparan. De hecho, durante 2014 se vendió un 243% más respecto al año anterior, liderando el crecimiento en la Comunidad Valenciana. Lo mismo ocurre con el sector vitivinícola englobado bajo la Indicación Geográfica Protegida y cada vez más presente en ferias internacionales. Esta visión innovadora también la encontramos en la agricultura con proyectos pioneros como el3ments, centrado en recuperar tierras para el cultivo y variedades agrícolas al borde de la extinción.

En definitiva, la provincia reúne todos los ingredientes para convertirse en referente gastronómico a nivel internacional y Gasma tendrá mucho que ver en esa revolución.