Chipre, la joya oculta del Mediterráneo

Nuestro viaje gastronómico por el Mediterráneo nos lleva hoy a uno de los templos escondidos de la cocina mediterránea. Puede que la gastronomía chipriota no sea tan conocida en el panorama internacional pero no por ello debemos dejar pasar la ocasión de conocer de cerca su rica tradición con reminiscencias de la cocina griega, turca o egipcia. De los tradicionales mezzes a los asados, de sus vinos al ouzo (licor anisado), Chipre nos ofrece una aventura gastronómica de primera rica en especias, basada en la tradición, en la fusión y en los productos de temporada.

Al igual que en muchos países de la cuenca oriental del Mediterráneo (ya lo vimos en nuestro recorrido por la gastronomía libanesa), los mezzes son el punto de partida de cualquier comida en Chipre. Pequeñas raciones de ensaladas especiadas, aceitunas, hummus o tarama (paté a base de huevas de carpa o bacalao en salazón, limón, cebolla, ajo y aceitunas) para untar con pan pita sirven para abrir boca y demuestran que el ‘picoteo’ es común en todos los rincones del Mediterráneo. Dentro de los entrantes, destacan la spanakopitta (empanada de espinacas, queso feta y huevo), el pougouri (similar al cuscús pero de grano más grande) o el koupepia, hojas de vid rellenas de arroz y carne.

Chipre es también la cuna del queso Halloumi,  uno de los alimentos imprescindibles de la cocina chipriota. Se puede encontrar de blando a semiduro y está elaborado con leche de oveja y de cabra. Si bien se puede tomar fresco, acompañado con melón y sandía, destaca por su capacidad para mantener su forma después de la cocción. Por eso, una de las formas más tradicionales de prepararlo es frito en gotas de aceite y acompañado de limón y hojas de menta.

En cuanto a los platos principales, Chipre ofrece una gran variedad tanto en pescados como en carnes, ya que a pesar de ser una isla, la carne, sobre todo de cordero, cerdo y pollo, es el alimento estrella de la versión más tradicional de la gastronomía chipriota. De entra las carnes, destacan las asadas como el souvla (enormes brochetas de cordero o cerdo asadas a fuego lento) o el kleftiko (asado de pierna de cordero con verduras) y los guisos como el afelia (cerdo cocinado en vino tinto con semillas de cilantro). El mar es también fuente de inspiración… y de alimento. El pescado asado en parrilla de leña con aderezo de limón o el pulpo al vino son algunos de los platos más tradicionales.

El recorrido por la gastronomía chipriota no debe olvidar los dulces y postres ni tampoco los vinos (el más conocido es el de Lemesos) y licores (el ya comentado Ouzo o el brandy local) o café. Por influencia turca, uno de los postres estrellas de Chipre es el Baklava, el pastel árabe por excelencia. El risogalo o arroz con leche es otro de los postres típicos de la isla. Un final dulce para una de las gastronomías más auténticas y tradicionales del Mediterráneo.