Clarissa Maso forma parte de una promoción histórica, la primera de Gastronomía de la Universidad CEU Cardenal Herrera. Acaba de afrontar los últimos exámenes y ya tiene una oferta de trabajo envidiable: nada menos que en DiverXO, el restaurante tres estrellas Michelin de Dabiz Muñoz en Madrid.

Clarissa decidió viajar desde su Italia natal a Castellón hace cuatro años para embarcarse en este pionero grado del CEU y Gasma. En esta entrevista, comparte su experiencia y su visión de la gastronomía.

¿Por qué decidiste cursar Gastronomía?

Comencé a formarme en el sector de la gastronomía durante mis años de Bachillerato en Italia, y tras finalizarlos decidí lanzarme al mercado laboral. Tan solo unos meses más tarde, me di cuenta de la inmensidad del mundo gastronómico y de que, si quería diferenciarme del resto de profesionales del sector, necesitaba formarme más y con más calidad, no limitándome a los conocimientos a los que se pueden aspirar trabajando día a día, sino completándolos también con una formación a través de unos estudios superiores. El sector de la gastronomía, es un sector muy maltratado y menospreciado a nivel formativo, pero está atravesando un cambio importante en los últimos años, en el que la técnica, los conocimientos y la formación están pasando a ser un valor diferencial y determinante a la hora de ser solo un buen profesional o ser uno excelente. Esto me motivó a buscar una opción que me ofreciera formarme desde un punto de vista universitario.

¿Y por qué viniste a España y apostate por este Grado que ponía en marcha el CEU junto a Gasma?

Mientras todas estas ideas rondaban en mi cabeza, apareció en mis redes sociales una publicación publicitada de un grado universitario que abarcaba no solo la gastronomía a nivel práctico y teórico, sino que le daba espacio a una formación en management y dirección de empresas 100% especializado en el sector. A todo esto, había que añadir el hecho de que siempre había soñado con vivir una experiencia en el extranjero y que España siempre estuvo entre mis preferencias, pues no solo me resultaba muy atractivo como país, sino que también el idioma y el ser un referente a nivel gastronómico mundial fueron determinantes a la hora de tomar mi decisión final.

Cuando tuve ante mí esta propuesta que abarcaba todo lo que buscaba a nivel formativo y experiencial, no barajé más opciones, así que comencé los trámites para lanzarme a esta nueva aventura.

Era un Grado diferente… y nuevo. ¿Qué se siente al aventurarse en unos estudios pioneros?

Cuando descubrí Gasma, me sentí tan emocionada y entusiasmada que hasta el momento en el que llegué no fui consciente de su reciente apertura. Observé tanta profesionalidad y compromiso en todo el proceso de inscripción que no lo noté hasta el momento de empezar, cuando me informaron de este hecho.

Aunque a primera vista pudiera dar vértigo el ser el primero de cualquier promoción, después de cuatro años, puedo decir, orgullosa, que no solo seremos parte de un cambio en el mundo de la gastronomía, sino que hemos ayudado a crear un grado que día a día y superando errores, está ofreciendo cada vez más una formación de mejor calidad y muy necesaria para revalorizar y mejorar el mundo de la hostelería.

Soy consciente, de que mi generación no será la mejor formada, que los que entran año tras año optarán a mucho más, pero somos únicos, pioneros y hemos sentado las bases de una carrera que significará un antes y un después en la gastronomía española y mundial.

Parece obvio que estás contenta con tu experiencia. De estos cuatro años, ¿qué valoras más?

Sí, estoy muy satisfecha con mi elección. Además de formarme a nivel teórico, he tenido la oportunidad de estar con grandes chefs y profesionales que, creyendo en este proyecto, han volcado su generosidad al compartir sus conocimientos con nosotros durante las clases y master class ofrecidas. Sus experiencias, sus conocimientos y, en muchos casos, hasta sus ofertas para trabajar o hacer prácticas en sus restaurantes, nos han dado la posibilidad de complementar nuestros estudios con la puesta en práctica de los mismos.

En este Grado hay muchos alumnos que, como tú, proceden de otros lugares del mundo. ¿Cómo ha sido la convivencia con estudiantes internacionales?

La posibilidad de compartir las clases con compañeros de culturas tan diversas nos ha enriquecido, personalmente y profesionalmente. He tenido la posibilidad de ver la cultura mundial en sus 360º y forjar algunas amistades de las que duran toda la vida. De cada uno de mis compañeros, me llevo un trocito de aprendizaje que ha formado la persona que soy a día de hoy y la que seré en un futuro.

El compañerismo, el trabajo en equipo, la empatía, el disfrutar y pasarlo bien por encima de todo, son valores que me acompañarán en todo el camino que aún me queda por recorrer.

Acabas de concluir los últimos exámenes y ya tienes una oferta de trabajo en un restaurante de referencia: DiverXO, de Dabiz Muñoz, con tres estrellas Michelín. ¿Cómo lo has logrado?

Si. Es el restaurante donde realicé mis últimas prácticas y donde me han dado la oportunidad de seguir formando parte de esa familia, confiando en mi trabajo y capacidades. Es algo que siempre he soñado y me enorgullece haber conseguido pues siento recompensado todo el esfuerzo, pasión y entrega que le dedico a mi profesión.

Mis prácticas allí han supuesto para mí un antes y un después a nivel profesional y personal, pues aprendí nuevos protocolos de sala, a tratar con un público muy diferente, más experto y crítico, y a entender realmente lo que es trabajar en equipo. Me trataron como a una más desde el primer día, me ayudaron a crecer y me enseñaron a enfrentarme a los problemas. Por esto, les estaré por siempre agradecida.

No es de extrañar. Pero antes de estas prácticas, tuviste la oportunidad de conocer el mundo de la sumillería en otro lugar emblemático, ¿no?

Sí. Desde mis 14 años me he dedicado al mundo de la gastronomía enfocándome en la cocina y en la manipulación de alimentos, pero nunca se me había pasado por la cabeza dedicarme al mundo de la sala y de la sumillería. Pensaba que no tenía cualidades para dedicarme al trato con el cliente. Cuando me di cuenta de que no había muchos grandes profesionales de sala me empecé a fijar realmente en este segmento y decidí intentarlo. Y finalmente, en el trato directo con el cliente, encontré mi vocación.

Durante el tercer año del Grado en Gastronomía tuve la oportunidad de realizar 4 meses de prácticas en el Restaurante Sucede en Valencia, con una estrella Michelín. Fue mi primera experiencia laboral en la alta gastronomía, donde aprendí mucho a nivel profesional, pero la calidad humana del equipo hizo que me dieran espacio para lucirme teniendo en cuenta mis ideas y opiniones y tratándome como a una persona más del equipo y no como a una alumna que pasaba su periodo de prácticas allí.

Con este rodaje práctico y los estudios, ¿crees que sales bien preparada para el mercado profesional?

Desde mi punto de vista, no existe ninguna carrera en el mundo que te prepare al 100% para el mercado laboral. En las carreras universitarias, ofrecen una formación no solo teórica y práctica, sino también personal, pero que, por cuestiones lógicas, no te prepara para las situaciones tan variadas a las que te enfrentas día a día en el mundo profesional.

Sin embargo, en este Grado hemos tenido la suerte de poder compaginar clases teóricas y prácticas en la universidad, con trabajos y stages que nos permitieron enfrentarnos a situaciones reales, complementándose a la perfección para salir con una mejor formación.

¿Entra la docencia en tus planes profesionales?

Sí. Me gustaría llegar a ser profesora para ayudar a las generaciones futuras a mejorar y avanzar en el mundo de la hostelería. Para ello, voy a seguir formándome por mi cuenta y de forma paralela para algún día llegar a ser como las personas que me han enseñado durante mi carrera.

Clarissa, ¿qué es la gastronomía para ti?

Es el trabajo de mi vida y no me podría ver en ningún otro lugar. Es poder unir a distintas personas en una mesa, independientemente de su procedencia, cultura o religión, y hacerlas felices a través de una experiencia que engloba comida y bebida, por supuesto, pero que se convierte en única gracias a un servicio de sala personalizado para cada uno de ellos. Esto para mí es crucial para que una cena especial pase a ser una “experiencia”. Es poder formar parte de esa felicidad y a cambio recibir su gratitud con una simple sonrisa.

Mucha suerte y hasta siempre.

Muchas gracias.

Fuente: Universidad CEU Cardenal Herrera