El consumo colaborativo llega a la gastronomía

Tiene su origen en Francia y goza de gran aceptación en países como Estados Unidos. En España su incidencia va en aumento y la consultora Linkers lo sitúa entre las nuevas tendencias gastronómicas a tener en cuenta en nuestro país. El consumo colaborativo llega al mundo de la gastronomía y se llama colunching, o lo que es lo mismo, el placer de compartir mesa, mantel y experiencias con extraños.

Sea como consecuencia directa de la crisis o de un cambio de mentalidad hacia un consumo más social, lo cierto es que el consumo colaborativo es una realidad en muchos ámbitos (conocidas son las experiencias en transporte y alojamiento). Por eso y por el éxito en países vecinos no era de extrañar que España se apuntara al llamado colunching. El objetivo de esta iniciativa, según explica el director general de Linkers, David Basilio, es el de “conocer y probar la cocina autóctona a través de los propios ciudadanos que, con una filosofía de compartir los gastos de elaboración de una comida, se ofrecen como anfitriones gastronómicos”. Una práctica que está, por tanto, muy relacionada con el turismo. Así, en Cookening nacida en Francia y una de las webs más importantes explican que “los viajeros empiezan a interesarse por nuevas y más auténticas formas de descubrir la comida local. Quieren conocer más de la cultura del lugar que visitan y relacionarse con gente del país en un entorno agradable”.

¿Cómo funciona?

El primer paso en la gran mayoría de webs es la creación de un perfil, ya sea como anfitrión o como invitado. En el caso del anfitrión, publicará el menú que se ofrece por tipo de cocina, el número de comensales, la fecha y el precio por invitado. En el caso de participar como invitado, basta con introducir el destino y el tipo de cocina que prefieres para que se desplieguen las diferentes opciones. Por supuesto, las opiniones de los usuarios cuentan.

Si bien en la mayoría de los casos estas experiencias se dan entre particulares, no siempre es así. Así, el portal Colunching ofrece una experiencia diferente. Esta plataforma lanzada en 2011 permite compartir una comida o bebida en un restaurante o bar con otra persona o grupo de personas (hasta un máximo de ocho personas y con, al menos, un comensal nuevo en cada evento). El fenómeno se extiende por el país y ya hay usuarios de hasta 15 ciudades diferentes.

Falta por ver la actitud y el papel que desempeñarán los restaurantes y profesionales de la cocina ante este fenómeno que no pone las cosas sencillas al empresario hostelero (no hay más que ver el malestar y las quejas de las empresas de transporte u hoteleras ante el auge de este tipo de consumo). “Empresarios y chefs tendrán que focalizar sus fuerzas en competir con estos nichos que no pasarán desapercibidos, deberán atraer a los clientes a sus negocios ofreciendo no sólo calidad culinaria sino una vivencia positiva que deje huella en el consumidor”, explica Basilio.

Ya hay restaurantes que tratan de trasladar este ambiente cálido a sus salones y hasta encontramos portales web que ofrecen la posibilidad de que un cocinero con estrella Michellin cocine en tu casa. También hay otras iniciativas a medio camino entre el consumo colaborativo y los llamados restaurantes clandestinos. Es el caso, por ejemplo, del cocinero Xabi Bonilla que después de trabajar en restaurantes premiados ha decidido abrir literalmente las puertas de su casa.

Anfitriones 3.0, cenas caseras P2P (Peer-to-Peer). La revolución en el mundo de la gastronomía parece imparable y por lo visto con esta nueva tendencia, el consumidor tiene cada vez más poder.