El sabor de las ciudades y el big data gastronómico

Cada día recibimos y generamos más información. Un volumen de datos monstruoso que requiere de nuevos modelos de análisis. Ahí entra en juego el Big Data, entendido como la gestión y análisis de esa enorme cantidad de datos que no pueden ser tratados de manera convencional. Sus aplicaciones son múltiples, ya que el correcto análisis de esos datos puede ofrecer información importante sobre tendencias y ayudar a predecir pautas de consumo. En el caso de la gastronomía, Onfan ha puesto el Big Data al servicio de la cocina para tratar de descubrir el ADN gastronómico de las ciudades.

La start-up apadrinada por el chef Andoni Luis Adúriz ha anunciado los primeros resultados. Onfan ha extraído el ADN gastronómico de Barcelona y ha descubierto que la capital catalana huele a hamburguesas gourmet y a comida urbana de calidad, aunque otros aromas como el de los arroces sigue presente. El estudio, que Onfan tiene previsto ampliar a las otras dos ciudades con mayor número de usuarios, San Sebastián y Madrid, también pone de manifiesto la variedad culinaria que a día de hoy se da en la ciudad.

Onfan nació con la voluntad de aglutinar a todos los aficionados de la cocina en una sola app a modo de comunidad social, una mezcla entre Trip Advisor e Instagram dedicada exclusivamente a la gastronomía. Han sido precisamente los datos introducidos por los 40.000 usuarios, las fotos, etiquetas y comentarios, los que han permitido extraer las tendencias gastronómicas de la ciudad. El objetivo de este proyecto es poder recomendar a los miembros de la comunidad de forma personalizada aquellos restaurantes próximos que más se ajusten a sus gustos.

La  información a través del big data también puede ser útil para los restaurantes. Este mismo verano,  el Washington Post publicaba que una cadena de restauración ya utiliza un programa estadístico junto a datos geográficos combinados para obtener aquella información necesaria (volumen de ventas, información demográfica de los habitantes…), que les ayude a escoger las localizaciones de los nuevos restaurantes.  Y es que disponer de una mayor información ayuda a minimizar riesgos a la hora de abrir un nuevo negocio, algo que perfectamente se puede aplicar a los negocios gastronómicos.

Ordenador ‘Chef’

El Big Data ha llegado incluso a la cocina y se ha puesto el gorro de chef. Este mismo año, IBM ha convertido, en colaboración con la aplicación Bon Appetit, a su superordenador Watson en chef de lujo con el objetivo de ayudar a los cocineros a acercarse a las capacidades cognitivas del ordenador a la hora de crear nuevas recetas y combinaciones gastronómicas.  La aplicación publicó algunas de las recetas ‘ideadas’ por el ordenador, como la tapa de langosta con albahaca, cerdo crujiente, salsa de azafrán y pimientos del piquillo. Eso sí, de momento, solo las concibe, por lo que se siguen necesitando cocineros para llevarlas a la práctica.