fotografía gastronómica
Comer con los ojos: el auge de la fotografía gastronómica

El gusto y el tacto de una recete se realzan cuando se es capaz de capturar en una imagen sus sabores y texturas. La fotografía gastronómica puede llegar a hacernos la boca agua con solo una imagen, y llegar a conseguir que nos imaginemos el sabor de algo que nunca hemos probado solo con mirarlo.

Pero conseguir este impacto en una fotografía no consiste en disparar y ya está. Son varias las técnicas a seguir para dar con el resultado perfecto: ese ansia por comerte la imagen. Seguro que ya te está viniendo algún ejemplo a la mente. ¡Pues eso es justo lo que queremos conseguir!

¿Es sencillo tomar fotos de comida?

Lo cierto es que todo tiene un por qué en estos bodegones modernos. La distribución de la comida, la posición, la forma, los tamaños… Es el estilista culinario el que se encarga de hacer que todo esté en su sitio y de buscar una estrategia visual

Después, es trabajo del fotógrafo sacar partido a esas formas tan bonitas y crear la foto más atractiva posible. Es evidente que este trabajo solo se lleva a cabo para la foto publicitaria: la hamburguesa, pizza o ensalada que nos comemos después no está diseñada pensando únicamente en el aspecto visual.

Así que no: no es fácil conseguir que el resultado de una de estas fotografías impacte. Hay que planearlas con dedicación y profesionalidad. ¡Estás jugando con los sentimientos de muchos clientes! 

Si te interesa adquirir estos conocimientos, lo mejor es que estudies la carrera de gastronomía en España y posteriormente un máster en gastronomía. Con una buena formación es muy probable que llegues lejos y, quién sabe… ¡A lo mejor acabas hasta fotografiando tus propias elaboraciones!

Trucos para fotografiar comida

Hay cientos de trucos para llevar a cabo este proceso. Eso sí, el primer paso será tener una buena cámara, ya sea como tal o en un móvil de última generación que haga fotos de muy alta resolución y calidad. Si tu intención es saltarte este paso, mejor ni lo intentes. Una vez cumplido este requisito, podemos pasar al resto de consejos.

Luces

Las sombras, las texturas, los volúmenes… Todo está asociado a la luz. Así que intenta buscar la que mejor se adapte a lo que quieres fotografiar. No será lo mismo fotografiar un wok en una sartén (con luces más frías), que una caja de fresas (que precisa de luces más cálidas y naturales).

Los ángulos

Practicar la técnica del ensayo y error es clave hasta conseguir lo que buscas. Es difícil dar con el ángulo perfecto a la primera, así que lo mejor será probar hasta que veas una foto que te cautive. 

Comida sin terminar de cocinar

Hay alimentos como, por ejemplo, las verduras, que crudos tienen un color más intenso que después de ser cocinados. Lo ideal es buscar un punto medio, para aportar naturalidad pero sin que el alimento pierda su atractivo.

Bebidas con movimiento

Seguro que acabas de pensar en el típico refresco cubierto de una nube de gotas de condensación, como si acabase de chocar contra la mesa. ¡Exacto! Aporta vida a la foto.

Profundidad

Enfoca bien aquello que quieras resaltar, y que lo demás pase a un segundo plano. Si no, quedará una foto aburrida, plana y poco profesional.

Estas son solo algunas de las técnicas que puedes aplicar a la hora de realizar fotografía gastronómica, pero debes saber que este es un mundo muy amplio y lleno de trucos, secretos y pautas a seguir. Si crees que estás hecho para esto, ¡anímate!

A nosotros no hay nada que nos guste más que perdernos en una buena fotografía mientras anticipamos ese mismo plato al otro lado del restaurante. ¿Hay una sensación más satisfactoria que esa? ¡Por supuesto que no!