Otro chiringuito es posible

Sí, señoras y señores. Hay vida más allá de la fritanga, del tinto de verano y de los pinchos de tortilla de patatas. La gastronomía en mayúsculas va invadiendo todos los territorios y son muchos los chiringuitos que han entendido que si a un enclave privilegiado le sumas una oferta gastronómica de primera la cosa sólo puede ir a mejor. En definitiva, a pie de playa también se puede comer bien.

Los chiringuitos, o al menos su nombre, nos acompañan desde hace 100 años. Fue en 1913 cuando el término se acuñó por primera vez en un merendero de Sitges. Algunos clientes de aquel merendero que habían llegado de Cuba utilizaban la palabra chiringo para pedir un café por lo que el propietario decidió bautizar el establecimiento con el nombre de Chiringuito. O al menos eso cuenta la leyenda.

chiringuito

Desde entonces, los chiringuitos forman parte de nuestra cultura popular, de un imaginario colectivo que nos invita a pensar en playas masificadas, en 10 filas de hamacas y mastodónticos apartamentos en primera línea. Por suerte, no siempre ha sido así y los chiringuitos y los establecimientos hosteleros de playa han demostrado que pueden ser escenario de una experiencia gastronómica de primera. Sin ir más lejos, el germen de El Bulli, el restaurante más mediático de nuestros país con tres estrellas michelín y cinco veces nombrado mejor restaurante del mundo, hay que encontrarlo en un chiringuito impulsado por la pareja Schilling en el Cabo de Creus.

Hoy en día, encontramos ejemplos en los que la ubicación de un establecimiento en la playa no tiene por qué estar reñido con el buen comer en todos los puntos cardinales de nuestro país. Efectivamente, en el Güeyu Mar (Asturias) no ofrecen ni paella, ni tortilla de patatas. Sólo gastronomía de primera y relax en un entorno casi desértico. Lo mismo ocurre con Beso Beach en Formentera, La Deliciosa en Barcelona o Sajorami Beach, chiringuito reconvertido en complejo vacacional en los Caños de Meca. Por supuesto, la Comunidad Valenciana, entorno en el que se ubica Gasma es también buen ejemplo y no es difícil encontrar chiringuitos en los que acompañar un día de playa con una dieta sana y mediterránea.