Pan casero, el placer de lo artesanal

El pan casero se ha convertido casi en una religión, un placer que gira en torno a la masa madre, que necesita unos ingredientes, tiempo, manos para amasarlo y calor. Aprovechando que este viernes 16 de octubre se celebra el Día Mundial del Pan queremos hablar de un fenómeno que inunda las redes, que llena los estantes de las librerías y que impregna de olor las calles de nuestras ciudades.

En efecto, el pan está de moda y hacerlo aún más. Basta con darse un paseo por la red. Abundan los blogs especializados, como Tequedasacenar.com de Ibán Yarza, maestro cocinero que inspira no sólo a sus asiduos lectores del blog sino también a los alumnos de los cursos de pan casero que imparte regularmente en ciudades como Barcelona, San Sebastián, Sevilla o Madrid. Los amantes del pan también disponen de su propio foro de internet, un lugar de encuentro que supera los 14.000 usuarios y se acerca a los 75.000 mensajes en el que resolver dudas, conocer recursos bibliográficos o adentrarse en la historia de este alimento universal y milenario. Y por supuesto abundan los libros, bien visibles en las estanterías de las librerías y con títulos como ‘Hoy harás pan’ de Jordi Morera o ‘Panes creativos’ de Daniel Jordà y Álvaro Castro.

Aunque se trata de un fenómeno mayoritariamente amateur, la lucha de estos panaderos se centra en la calidad y en el hecho de lograr un pan 100% natural, hasta el punto de que en muchas ocasiones la calidad de estos panes supera al que se encuentra en las panaderías tradicionales. Esto es, al menos, lo que piensa Ibán Yarza quien opina que este tipo de establecimientos debería apostar por la calidad y no por una guerra de precios que tienen perdida de antemano frente a los supermercados y gasolineras. Y es que uno de los dogmas de aquellos que se deciden a hornear pan en casa es el de no utilizar mejorantes y el de preparar el pan a partir de la masa madre, esa fermentación natural que proporciona longevidad y sabor a la hogaza. Así, el auténtico pan natural es el que tiene un sabor un poco agrio, el que huele y sabe a cereal y el que se mantiene fresco con el paso de los días.

El auge del pan casero ha servido para iniciar el debate sobre la calidad del pan, debate casi inexistente en nuestro país hasta hace sólo unos años. Y por supuesto ha contribuido en la diversificación de la oferta. Algunas cadenas y supermercados ya no ofrecen sólo las tradicionales barras o baguettes, sino un surtido mucho más amplio. Por las calles de nuestras ciudades han florecido establecimientos que buscan elevar el pan a la categoría de producto gourmet (aunque el producto que se vende no siempre responda a las expectativas de los consumidores) y en ciudades como Barcelona funcionan guías para saber dónde comprar pan de calidad. El pan, por tanto, celebra este jueves su día mundial y lo hace gozando de una excelente salud.