Hoy día la comunicación es fundamental en cualquier ámbito de la vida. Y, de un tiempo a esta parte, se está revelando como absolutamente necesaria en el mundo de la cocina.

Nunca ha habido un boom tan claro de la gastronomía en España como el que podemos observar en la actualidad. Ni siquiera en la época de la eclosión de Ferran Adriá. A ello ha contribuido la apuesta por la visibilidad de cocineros como David Muñoz, Quique Dacosta, Paco Roncero, Paco Molares, Jordi Cruz o Ricard Camarena, entre otros muchos, y por supuesto la conversión en ‘reality’ de formatos como MasterChef y TopChef o la versión española de Pesadilla en la cocina.

Parece que quien no se sube a la ola de los medios o de las redes sociales tiene una batalla perdida. Y quizá en algunos casos pueda ser así. Pero eso no significa que no haya excepciones. Y personas que, con su solo talento, su trayectoria y su capacidad de reinvención, sean capaces de triunfar en la cocina sin estar en el foco mediático de forma habitual, sin generar noticias de manera constante.

Existe en la Comunidad Valenciana la sensación de que hay dos escalones de altísima calidad que tienen su eco casi semanal en las publicaciones no sólo especializadas, sino también generalistas. Y a los nombres ya mencionados se unen asiduamente otros como Begoña Rodrigo, Alejandro Platero, Germán Carrizo, Susi Díaz o Víctor Rodrigo, entre otros, e incluso ‘satélites’ especializados en una materia determinada como Jesús Machi o Héctor Molina.

Sin embargo, al menos una pequeña parte de culpa en los inicios de mirar hacia Valencia con devoción la tiene Raúl Aleixandre, que fue la primera persona en la capital del Turia en conseguir una Estrella Michelin con su restaurante Ca’Sento y que desde entonces ha seguido buscando nuevos retos alejado en ocasiones de todos esos focos mediáticos que a veces deslumbran. Unas veces por deseo propio y otras por no estar en la rueda habitual de interés de los medios de comunicación o las nuevas tecnologías.

Ganador del Premio Nacional de Gastronomía ya en el año 2004 (con menos de 30 años), sus raíces ubicadas en El Grao (la zona marítima de la ciudad) le convirtieron en uno de los mayores expertos e innovadores en el uso del arroz en la alta cocina.

No hay que olvidar que, además, perfeccionó sus técnicas en los restaurantes del más alto nivel, trabajando en las cocinas de El Bulli, El Celler de Can Roca, Mugaritz o Martín Berasategui, además de ampliar sus horizontes en la Selva Negra alemana.

Todo ello se ha reflejado en la reinvención del concepto de arroz mediterráneo, donde si bien se mantienen los productos y sabores originales, su textura y presentación les confiere una novedad imposible de encontrar en cualquier otro local.

El mejor ejemplo de ellos es su Arroz Plancha, en el que el pescado es el protagonista y que sigue el mismo punto de cocina y cocción que cualquier otro plato de estas características, con la salvedad de que su toque final es un dorado a la plancha que genera una película de socarrat que retrotrae a la paella tradicional.

El valenciano transmitirá estas enseñanzas y experiencias como uno de los formadores del Diploma ‘La Arrocería Mediterránea: Adaptación y éxito’, en el que los asistentes conocerán los secretos de los cocineros tradicionales y los más innovadores a la hora de apostar por un producto y un negocio que no para de crecer.