Soft skills, un activo en gastronomía

El mundo laboral cambia de forma vertiginosa y el sector de la restauración no es una excepción. Además de los conocimientos y del currículum, las empresas demandan cada vez más a profesionales con las competencias sociales necesarias para integrarse con éxito en los ambientes laborales. Hablamos de las llamadas soft skills o habilidades blandas.

En Gasma somos plenamente conscientes de su importancia. Tanto, que en todas las asignaturas del Grado en Gastronomía de Gasma – Universidad CEU Cardenal Herrrera los estudiantes deben ponerlas en práctica de una u otra forma.

Valores en alza

La motivación, la empatía, la responsabilidad social o la capacidad para trabajar en equipo son valores en alza que se complementan a las llamadas hard skills (habilidades duras, conocimientos tanto teóricos como prácticos). Hablamos, por tanto, de aquellas que un joven profesional necesita para desempeñar su trabajo y que se adquieren tanto durante los años de formación como a través de la experiencia laboral.

Si bien es cierto que este conjunto de habilidades son cada vez más demandadas en todos los sectores, también lo es que llevan años presentes en el mundo de la restauración. Por un lado, el trabajo en equipo y entre equipos (cocina y sala, por ejemplo) es fundamental para sacar adelante un servicio con éxito y generar un buen clima laboral. Por otro lado, la hostelería se debe a sus clientes, por lo que cualquier profesional del equipo de sala debe prestar especial atención a las llamadas soft skills.

La era de la empatía

Más aún, en un contexto como el actual en el que la atención al cliente será fundamental para transmitir seguridad y prudencia. En este sentido, si en algo coinciden todos los expertos es que la empatía será un activo fundamental en la nueva gastronomía. Del mismo modo, la capacidad para gestionar situaciones de estrés y la adaptabilidad a nuevos escenarios se antojan como fundamentales para que un negocio de restauración salga airoso de esta situación.

A continuación, os detallamos cuáles son algunas de las soft skills necesarias para desenvolverse con éxito en el mundo de la gastronomía.

  • Dotes de comunicación. Tanto dentro del equipo como hacia los clientes. Tan importante es contar con una buena idea como saber transmitirla. Debemos comunicarnos de manera clara y positiva y tener capacidad de escucha.
  • Creatividad. La creatividad es fundamental en cualquier estamento de un negocio de restauración. No en vano, aportar un toque creativo permite diferenciarnos del resto y no caer en el olvido.
  • Liderazgo. En un sector jerarquizado como el de la gastronomía debe existir la figura de un líder. Con la ayuda del resto de compañeros será el encargado de llevar a buen puerto cualquier proyecto.
  • Inteligencia emocional. Los profesionales con don de gentes, empatía y las dotes de comunicación anteriormente mencionadas tienen más posibilidades de alcanzar el éxito. Especialmente en el campo de la sala, aunque también en relación con el resto de compañeros.
  • Motivación y autoestima. En el entorno laboral es fundamental tener la voluntad de crecer y superarse continuamente. Más aún en un entorno tan competitivo como el de una cocina profesional. En definitiva, desarrollar estos valores mejoran la productividad y el rendimiento.

Learning by doing

Capacitar a los estudiantes en el ámbito de las habilidades blandas (soft skills) es uno de los objetivos de un Grado Universitario en Gastronomía que va mucho más allá de las cocina. Para ello es fundamental una metodología que anima a los alumnos a aprender haciendo (learning by doing) y que impulsa el espíritu emprendedor con asignaturas específicas.

Más allá de los conocimientos que adquieren en áreas como la gastronomía, la pastelería, la gestión de sala y bodega o el management culinario, los estudiantes aprender a trabajar en equipo, a desarrollar ideas innovadoras y a presentarlas y defenderlas ante paneles de expertos de cada ámbito.